El concepto de educación pública se encuentra bajo la influencia de las imágenes dominantes y dominadoras más que en la autentica comprensión de la complejidad de las realidades diarias del aula. Basándose en los trabajos de Debord y Foucault, especialmente en sus visiones libertarias y antiestáticas del poder, de la autoridad y del control en la sociedad contemporánea, este artículo examina cómo el control social se ejerce a través de las imágenes dominantes y una mezcla de vigilancia y espectáculo. En respuesta a estas condiciones, desarrollamos el concepto de «ciudadanía peligrosa». Reclamamos que las condiciones contemporáneas requieren de una Educación para la Ciudadanía antiopresiva, que se tome en serio las desigualdades sociales y económicas, y la opresión fruto del capitalismo neoliberal que restringe las posibilidades antiopresivas y establece unas pedagogías oficiales y sancionadoras. El poder pedagógico de la ciudadanía peligrosa reside: 1) en la capacidad de alentar al alumnado y al profesorado sobre las implicaciones de su propia enseñanza y aprendizaje; 2) en visualizar una educación focalizada en la libertad y en la democracia, y 3) en interrogar y deconstruir sus bienintencionadas complicidades con el sistema a partir de prácticas y textos culturales, especialmente para relacionar las condiciones opresivas con las prácticas culturales del mismo estilo, y viceversa. 

Conceptualizations of public schooling rest upon the influence of dominant and dominating images rather than on more authentic understandings of the complex realities of classroom life. Drawing upon the work of both Debord and Foucault, particularly their libertarian and anti-statist visions of power, authority, and control in contemporary society, this article examines how social control is exercised via controlling images and a merger of surveillance and spectacle. In response to these conditions we develop the concept of “dangerous citizenship.” We argue that contemporary conditions demand an anti-oppressive citizenship education, one that takes seriously social and economic inequalities and oppression that result from neoliberal capitalism and that builds upon the anti-oppressive possibilities of established and officially sanctioned pedagogies. The pedagogical power dangerous citizenship resides in its capacity to encourage students and educators to challenge the implications of their own education/instruction, to envision an education that is free and democratic to the core, and to interrogate and uncover their own well-intentioned complicity in the conditions within which various cultural texts and practices appear, especially to the extent that oppressive conditions create oppressive cultural practices, and vice versa.